MACONDO
REVISTA CULTURAL
ELABORADA POR GUILLERMO DELGADO Y MILAGROS MORA.
Lima, mayo
del 2014 Número 01
POESÍA
DECLARATORIA
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| José Santos Chocano |
A...
¡No sé cómo empezar!... ¡Ah, cómo ignoro
La lengua celestial del corazón!...
¡Yo nunca dije a una mujer: te adoro!
¡Yo nunca tuve una voraz pasión!
Pero... ¿por qué callar?... te vi y me viste,
Y al contacto febril de tu mirada
Nació mi amor, y dirigir pudiste
El destino de mi alma esclavizada...
¡Yo te amo!... ¡Te lo he dicho con los ojos!
¡Por los ojos se mira el corazón!...
¡Yo te amo!... Si mi amor te causa enojos.
Concédeme siquiera tu perdón...
Arráncame del alma el cruel desvelo
Dime si correspondes a mi amor...
¡Si dices No, renegaré del Cielo;
Si dices Sí, bendeciré al Señor!
(José Santos Chocano, Lima 1875 – Chile 1934)
A
COCACHOS APRENDÍ
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| Nicomedes Santa Cruz |
A cocachos aprendí
mi labor de colegial
en el Colegio Fiscal
del barrio donde nací.
Tener Primaria completa
era raro en mi niñez
(nos sentábamos de a tres
en una sola carpeta).
Yo creo que la palmeta
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí
me apodaron “mano ´e
fierro”
y por ser tan mataperro
a cocachos aprendí.
Juguetón de nacimiento,
por dedicarme al recreo
sacaba Diez en Aseo
y Once en
Aprovechamiento.
De la Conducta ni
cuento
pues, para colmo de mal
era mi voz general
“¡chócala pa la
salida!...
dejando a veces perdida
mi labor de colegial.
¡Campeón en lingo y
bolero!
¡Rey del trompo con
huaraca!
¡Mago haciéndome “la
vaca”
y en bolitas, el
primero!
En Aritmética, Cero.
En Geografía, igual
Doce en examen oral,
Trece en examen
escrito.
Si no me “soplan”
repito
en el Colegio Fiscal.
Con esa nota mezquina
terminé mi Quinto al
tranco,
tiré el guardapolvo
blanco
(de costalitos de
harina).
Y hoy, parado en una
esquina
lloro el tiempo que perdí:
Los otros niños de allí
alcanzaron nombre
egregio.
¡Yo no aproveché el
Colegio
del barrio donde nací!
(Nicomedes
Santa Cruz Lima 1925 – España 1992)
PEQUEÑAS SUTILEZAS
A
veces sueño con besar a las hormigas/
dejar
que la polilla anide entre mis libros/
echarme
con el grillo entre la hierba
y
cantar al alimón/ pedirle a la cigarra
su
guitarra y cantarle a las estrellas/
buscar
una luciérnaga
y
alumbrar el camino de los ciegos/
untar
de miel con las abejas
la
tristeza/ zumbar como las
moscas
de alegría/ cubrir con la seda
del
gusano a los desnudos/
brindar
con el mosquito a carcajadas/
darle
al piojo de mi sangre
su
sustento/ rodar con el escarabajo
tras
la bosta/
saltar
como una pulga de emoción
al
ver que los gorgojos comen de mi mano/
pedirle
al escorpión su cola
puntiaguda
y herir a la maldad en su costera.
A
veces sueño con no despertar
de
esas dulces sutilezas.
(del libro La palabra
perdurable, Guillermo Delgado)
ANÉCDOTAS
I. En una reunión a la que asistía
Rudyard Kipling, alguien le preguntó:
- Si, debido a una catástrofe
imprevista, la especie humana llegase a desaparecer de la Tierra, ¿Quién cree
usted que sería el rey de la creación?
¿El elefante?
- ¿El elefante? – contestó el célebre
autor de El libro de las tierras vírgenes
- . No creo. Es demasiado honrado. Quizá la zorra.
II. Muchas veces se le ha reprochado a
Shakespeare, incluso por sus contemporáneos, la falta de originalidad de los
argumentos de no pocas obras suyas, que tomaba... donde los encontraba.
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| William Shakespeare 1564 - 1616 |
En cierta ocasión, no pudiendo negar
la procedencia del argumento de una de sus obras, explicó:
- Es una buena muchacha – aludiendo a la
obra discutida – que he separado de mala compañía para hacerla entrar en una
buena.
EFEMÉRIDES
Mayo
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| Caballero Templario |
1312.
El papa Clemente V
suprime y extingue la Orden Militar de los Templarios.
1857. Alfred de Musset, que venía
padeciendo de insomnios pertinaces, se duerme para siempre... Pierde Francia a uno de sus más tiernos y delicados poetas.
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| Bombardeo al Callao Combate 02 de mayo,1866 |
1866. Bombardeo del Callao (Perú) por la
escuadra española, mandada por el almirante Méndez Núñez, que resultó herido
durante el combate. Es una página heroica y desgraciada; la escuadra española
sufrió sensibles pérdidas, no menos el Callao, y, en definitiva, sólo se
ventilaba una cuestión de amor propio que los respectivos nacionalismos
exacerbados enconaron.
1912. Una cirrosis atrófica pone fin a la
fecunda existencia del polígrafo español Marcelino Menéndez y Pelayo. Falleció
en Madrid. Ha sido uno de los escritores más prolíficos que ha dado la
literatura universal, a pesar de la brevedad de su vida.
CUENTO
CONTINUIDAD DE LOS
PARQUES
(por Julio Cortázar)
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| Julio Cortázar |
Había
empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes,
volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar
lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de
escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de
aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el
parque de los robles. Arrellanado en su
sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una
irritante posibilidad de intrusiones, dejo que su mano izquierda acariciara una
y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su
memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas;
la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de
irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su
cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos
seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire
del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida
disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y
adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del
monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada
la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre
con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las
ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y
senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la
libertad agazapada. Un dialogo anhelante corría por las páginas como una arroyo
de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas
caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y
disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era
necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles
errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente
atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una
mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin
mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la
puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la
senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto.
Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en
la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no
debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba.
Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus
oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería,
una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera
habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la
mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo
verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo la novela.
FRASES CÉLEBRES
Sobre
la envidia
1.
No es feliz el hombre a quien nadie
envidia.
Esquilo, en su tragedia Agamenón, primera de la trilogía La Orestiada.
2.
Contentémonos con lo nuestro, sin
hacer comparaciones: nunca será feliz aquel a quien atormente el que es más
feliz que él.
Séneca, De ira,
III, 30.
3.
La envidia es inseparable de la
felicidad.
Erasmo, Colloquium
senile (Coloquio de los viejos).
4. Antes
habrá cuerpo sin sombra que virtud sin envidia.
De los pensamientos de Leonardo de Vinci, coleccionados
por Edmundo Solmi.
5.
¡Oh riguroso poder
de
la envidia en la mujer!
Tirso de Molina, Quien
calla, otorga, acto I, esc. XI.
6.
No hay amistades, parentescos,
calidades, ni grandezas que se opongan al rigor de la envidia.
Cervantes, Trabajos
de Persiles y Segismunda, lib. IV, cap. III
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| Casa natal de Miguel de Cervantes, Alcalá de Henares. |
7.
¡Oh envidia, raíz de infinitos males,
y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de
deleite consigo: que el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y
rabias.
Cervantes, El
ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, parte II, cap. VIII, en labios
de Don Quijote.
8.
La envidia astuta
tiene
lengua y ojos largos.
Lope de Vega, La
viuda valenciana, acto I, esc. IV.
9.
¿Qué es un envidioso? Un ingrato que
detesta la luz que le alumbra y le calienta.
Víctor Hugo, El
hombre que ríe, parte II, lib. I, V. IX.
10.¡La envidia! Esta es la
terrible plaga de nuestras sociedades; esta es la íntima gangrena del alma
española.
Unamuno, Mi
religión y otros ensayos breves.
BIOGRAFÍA
VÍCTOR HUMAREDA GALLEGOS
(Lampa, 6 – 3 – 1920 – Lima,
21 – 11- 1986)
Pintor
Expresionista criollo
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| Víctor Humareda |
Inicio sus
estudios en la escuela fiscal de Lampa, (Puno). Sus primeras creaciones las
realizó en el colegio usando una cartulina y unas tijeras con las que cortaba
retratos de sus maestros y compañeros de aula. Desde muy niño se dedicó al arte
porque como él mismo anota “la sed de arte era cada vez más inmensa, no
comparaba raciocinio alguno”, no le importó ninguna otra meta que no fuese la
única que se trazó el día que se dijo así mismo, en su ciudad natal, “nací
artista”. Con esta idea, el año 1939, al comprender que su madre, Eudocia
Gallegos, no se animaba a viajar a Lima, como le había prometido en varias
ocasiones, se fugó del hogar con el dinero que ahorró, proveniente de las
clases que dictó, reemplazando a un profesor por espacio de dos años. Inició
sus estudios en la “Escuela de Bellas Artes”, pero pronto tuvo que dejarlos
porque se halló sin dinero. Se puso a trabajar en un taller de fotografía y se
ayudaba dibujando al carboncillo, retratos de los parroquianos de cafés y
restaurantes. En 1941 reingresó a la Escuela de Bellas Artes siguiendo estudios
de dibujo y pintura en el taller de Julia Codesido. Fueron sus maestros Sabogal,
Suárez Vértiz, Ugarte Eléspuru, entre otros.
En la “Revista Arte”, órgano de la Sociedad Artística Daniel Hernández,
Humareda publicó un artículo titulado Nació
Artista. Se trata de un relato corto, un autorretrato profético donde muestra
una singular capacidad del reconocimiento del difícil y azaroso camino que ha
tomado al escoger el arte por meta suprema. Fiel a esta convicción solía decir:
“He consagrado mi vida al arte y he hecho del arte un apostolado”.
Alfredo
Guido, profesor de Humareda en una escuela de artes de Argentina escribe en una
carta dirigida al pintor Juan Manuel Ugarte Eléspuru, “Me has enviado un gran
talento metido en un tacho de basura”. Clara alusión a que Humareda tenía una
forma muy particular de mostrarse en público ataviado con un tongo, descuidado
en el vestir y haciendo en la calle piruetas de baile, haciéndose pasar para el
común de las personas como un enajenado. Sin duda esta actitud era más bien,
una especie de compensación y de burla hacia esas personas que no lo comprendían,
pues quienes lo trataban íntimamente sabían que no tenía nada de estrafalario
ni desquiciado. Humareda vivió su propia dimensión en un mundo aparte, un mundo
real, veraz, y sin formulismos ni convencionalismos.
En 1983 se
enfrenta a la primera intervención quirúrgica en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas,
extirpándosele la laringe y las cuerdas vocales, perdiendo la voz. Entonces
escribirá: “Mi lenguaje es la pintura”.
Humareda era
una persona culta, leía las obras de los grandes literatos, historiadores, biógrafos
y filósofos. Se considera que pintó más de dos mil lienzos. Trabajó utilizando
el pastel, el carboncillo, carbonillo, lápiz de color, bolígrafo negro y técnicas
mixtas utilizando dos o más materiales. Sus colores preferidos son el gris, el
negro, sepia, verde, rojo ocre y amarillo.
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| Pintura: Quinta Heeren 1978. Óleo sobre lienzo 60 x 80 cm. Colección Particular. |
Entre sus
oleos destacan los retratos de Felipe Tello, Konrad Sprai y María Eugenia
González de Olaechea, las tres personalidades
que lo apoyaron en su carrera profesional.
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