sábado, 3 de mayo de 2014

NÚMERO 01

MACONDO

REVISTA CULTURAL ELABORADA POR GUILLERMO DELGADO Y MILAGROS MORA. 




Lima, mayo del 2014                                                      Número 01





 Julio Cortázar y su gata Flanelle, retrato de 1966.





POESÍA



           DECLARATORIA 

José Santos Chocano


                   A...

¡No sé cómo empezar!... ¡Ah, cómo ignoro
La lengua celestial del corazón!...
¡Yo nunca dije a una mujer: te adoro!
¡Yo nunca tuve una voraz pasión!


Pero... ¿por qué callar?... te vi y me viste,
Y al contacto febril de tu mirada
Nació mi amor, y dirigir pudiste
El destino de mi alma esclavizada...


¡Yo te amo!... ¡Te lo he dicho con los ojos!
¡Por los ojos se mira el corazón!...
¡Yo te amo!... Si mi amor te causa enojos.


Concédeme siquiera tu perdón...


Arráncame del alma el cruel desvelo
Dime si correspondes a mi amor...
¡Si dices No, renegaré del Cielo;
Si dices Sí, bendeciré al Señor!

(José Santos Chocano, Lima 1875 – Chile 1934)





A COCACHOS APRENDÍ

Nicomedes Santa Cruz

A cocachos aprendí
mi labor de colegial
en el Colegio Fiscal
del barrio donde nací.

Tener Primaria completa
era raro en mi niñez
(nos sentábamos de a tres
en una sola carpeta).
Yo creo que la palmeta
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí
me apodaron “mano ´e fierro”
y por ser tan mataperro
a cocachos aprendí.

Juguetón de nacimiento,
por dedicarme al recreo
sacaba Diez en Aseo
y Once en Aprovechamiento.
De la Conducta ni cuento
pues, para colmo de mal
era mi voz general
“¡chócala pa la salida!...
dejando a veces perdida
mi labor de colegial.

¡Campeón en lingo y bolero!
¡Rey del trompo con huaraca!
¡Mago haciéndome “la vaca”
y en bolitas, el primero!
En Aritmética, Cero.
En Geografía, igual
Doce en examen oral,
Trece en examen escrito.
Si no me “soplan” repito
en el Colegio Fiscal.

Con esa nota mezquina
terminé mi Quinto al tranco,
tiré el guardapolvo blanco
(de costalitos de harina).
Y hoy, parado en una esquina
lloro el tiempo que perdí:
Los otros niños de allí
alcanzaron nombre egregio.
¡Yo no aproveché el Colegio
del barrio donde nací!

(Nicomedes Santa Cruz Lima 1925 – España 1992)






           PEQUEÑAS SUTILEZAS
Guillermo Delgado

A veces sueño con besar a las hormigas/
dejar que la polilla anide entre mis libros/
echarme con el grillo entre la hierba
y cantar al alimón/ pedirle a la cigarra
su guitarra y cantarle a las estrellas/
buscar una luciérnaga
y alumbrar el camino de los ciegos/
untar de miel con las abejas
la tristeza/ zumbar como las
moscas de alegría/ cubrir con la seda
del gusano a los desnudos/
brindar con el mosquito a carcajadas/
darle al piojo de mi sangre
su sustento/ rodar con el escarabajo
tras la bosta/
saltar como una pulga de emoción
al ver que los gorgojos comen de mi mano/
pedirle al escorpión su cola
puntiaguda y herir a la maldad en su costera.
A veces sueño con no despertar
de esas dulces sutilezas.

(del libro La palabra perdurable, Guillermo Delgado)






ANÉCDOTAS

I. En una reunión a la que asistía Rudyard Kipling, alguien le preguntó:

- Si, debido a una catástrofe imprevista, la especie humana llegase a desaparecer de la Tierra, ¿Quién cree usted que sería el rey de la creación? 
¿El elefante?

- ¿El elefante? – contestó el célebre autor de El libro de las tierras vírgenes - . No creo. Es demasiado honrado. Quizá la zorra.


II. Muchas veces se le ha reprochado a Shakespeare, incluso por sus contemporáneos, la falta de originalidad de los argumentos de no pocas obras suyas, que tomaba... donde los encontraba.

William Shakespeare
1564 - 1616

En cierta ocasión, no pudiendo negar la procedencia del argumento de una de sus obras, explicó:

-       Es una buena muchacha – aludiendo a la obra discutida – que he separado de mala compañía para hacerla entrar en una buena.








EFEMÉRIDES

Mayo

Caballero Templario
1312. El papa Clemente V suprime y extingue la Orden Militar de los Templarios.


1857. Alfred de Musset, que venía padeciendo de insomnios pertinaces, se duerme para siempre... Pierde Francia a uno de sus más tiernos y delicados poetas.





Bombardeo al Callao
Combate 02 de mayo,1866
1866. Bombardeo del Callao (Perú) por la escuadra española, mandada por el almirante Méndez Núñez, que resultó herido durante el combate. Es una página heroica y desgraciada; la escuadra española sufrió sensibles pérdidas, no menos el Callao, y, en definitiva, sólo se ventilaba una cuestión de amor propio que los respectivos nacionalismos exacerbados enconaron.

1912. Una cirrosis atrófica pone fin a la fecunda existencia del polígrafo español Marcelino Menéndez y Pelayo. Falleció en Madrid. Ha sido uno de los escritores más prolíficos que ha dado la literatura universal, a pesar de la brevedad de su vida.




CUENTO


CONTINUIDAD DE LOS PARQUES
(por Julio Cortázar)


Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en  su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejo que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un dialogo anhelante corría por las páginas como una arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo la novela.




FRASES CÉLEBRES

Sobre la envidia

1.   No es feliz el hombre a quien nadie envidia.
Esquilo, en su tragedia Agamenón, primera de la trilogía La Orestiada.


2.   Contentémonos con lo nuestro, sin hacer comparaciones: nunca será feliz aquel a quien atormente el que es más feliz que él.
Séneca, De ira, III, 30.


3.   La envidia es inseparable de la felicidad.
Erasmo, Colloquium senile (Coloquio de los viejos).


4.  Antes habrá cuerpo sin sombra que virtud sin envidia.
De los pensamientos de Leonardo de Vinci, coleccionados por Edmundo Solmi.


5.   ¡Oh riguroso poder
de la envidia en la mujer!
Tirso de Molina, Quien calla, otorga, acto I, esc. XI.

6.   No hay amistades, parentescos, calidades, ni grandezas que se opongan al rigor de la envidia.
Cervantes, Trabajos de Persiles y Segismunda, lib. IV, cap. III


Casa natal de Miguel de Cervantes,
Alcalá de Henares.

7.   ¡Oh envidia, raíz de infinitos males, y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo: que el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias.
Cervantes, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, parte II, cap. VIII, en labios de Don Quijote.


8.   La envidia astuta
tiene lengua y ojos largos.
Lope de Vega, La viuda valenciana, acto I, esc. IV.


9.   ¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.
Víctor Hugo, El hombre que ríe, parte II, lib. I, V. IX.


10.¡La envidia! Esta es la terrible plaga de nuestras sociedades; esta es la íntima gangrena del alma española.
Unamuno, Mi religión y otros ensayos breves.




  
BIOGRAFÍA



VÍCTOR HUMAREDA GALLEGOS
(Lampa, 6 – 3 – 1920 – Lima, 21 – 11- 1986)



Pintor Expresionista criollo

Víctor Humareda
Inicio sus estudios en la escuela fiscal de Lampa, (Puno). Sus primeras creaciones las realizó en el colegio usando una cartulina y unas tijeras con las que cortaba retratos de sus maestros y compañeros de aula. Desde muy niño se dedicó al arte porque como él mismo anota “la sed de arte era cada vez más inmensa, no comparaba raciocinio alguno”, no le importó ninguna otra meta que no fuese la única que se trazó el día que se dijo así mismo, en su ciudad natal, “nací artista”. Con esta idea, el año 1939, al comprender que su madre, Eudocia Gallegos, no se animaba a viajar a Lima, como le había prometido en varias ocasiones, se fugó del hogar con el dinero que ahorró, proveniente de las clases que dictó, reemplazando a un profesor por espacio de dos años. Inició sus estudios en la “Escuela de Bellas Artes”, pero pronto tuvo que dejarlos porque se halló sin dinero. Se puso a trabajar en un taller de fotografía y se ayudaba dibujando al carboncillo, retratos de los parroquianos de cafés y restaurantes. En 1941 reingresó a la Escuela de Bellas Artes siguiendo estudios de dibujo y pintura en el taller de Julia Codesido. Fueron sus maestros Sabogal, Suárez Vértiz, Ugarte Eléspuru, entre otros.

En la “Revista Arte”, órgano de la Sociedad Artística Daniel Hernández, Humareda publicó un artículo titulado Nació Artista. Se trata de un relato corto, un autorretrato profético donde muestra una singular capacidad del reconocimiento del difícil y azaroso camino que ha tomado al escoger el arte por meta suprema. Fiel a esta convicción solía decir: “He consagrado mi vida al arte y he hecho del arte un apostolado”.

Alfredo Guido, profesor de Humareda en una escuela de artes de Argentina escribe en una carta dirigida al pintor Juan Manuel Ugarte Eléspuru, “Me has enviado un gran talento metido en un tacho de basura”. Clara alusión a que Humareda tenía una forma muy particular de mostrarse en público ataviado con un tongo, descuidado en el vestir y haciendo en la calle piruetas de baile, haciéndose pasar para el común de las personas como un enajenado. Sin duda esta actitud era más bien, una especie de compensación y de burla hacia esas personas que no lo comprendían, pues quienes lo trataban íntimamente sabían que no tenía nada de estrafalario ni desquiciado. Humareda vivió su propia dimensión en un mundo aparte, un mundo real, veraz, y sin formulismos ni convencionalismos.

En 1983 se enfrenta a la primera intervención quirúrgica en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas, extirpándosele la laringe y las cuerdas vocales, perdiendo la voz. Entonces escribirá: “Mi lenguaje es la pintura”.

Humareda era una persona culta, leía las obras de los grandes literatos, historiadores, biógrafos y filósofos. Se considera que pintó más de dos mil lienzos. Trabajó utilizando el pastel, el carboncillo, carbonillo, lápiz de color, bolígrafo negro y técnicas mixtas utilizando dos o más materiales. Sus colores preferidos son el gris, el negro, sepia, verde, rojo ocre y amarillo.

Pintura: Quinta Heeren 1978. Óleo sobre lienzo
60 x 80 cm. Colección Particular.
Entre sus oleos destacan los retratos de Felipe Tello, Konrad Sprai y María Eugenia González de Olaechea,  las tres personalidades que lo apoyaron en su carrera profesional.






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