domingo, 17 de agosto de 2014

NÚMERO 03

MACONDO
       
REVISTA CULTURAL ELABORADA POR GUILLERMO DELGADO Y MILAGROS MORA BRITO.



Lima, julio del     2014                                             Número 03

 


                        Homenaje 


Alberto Valcárcel
1944 - 2010




POESÍA

 


                      LO FATAL

         Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

         Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido, y un futuro terror,
y el espanto seguro de estar mañana muerto
y sufrir por la vida, y por la sombra, y por

         lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y  no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
(Rubén Darío, Nicaragua 1867 – 1916)




                                 POEMA DEL RENUNCIAMIENTO


Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás por mi amor ,y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

         Soñaré con el nácar virginal de tu frente:
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar
soñaré con tus labios desesperadamente:
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

         Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá:
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca ... y jamás lo sabrás.

         Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar:
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

         Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
--- el tormento infinito que te debo ocultar--     
te diré sonriente: “No es nada... Ha sido el viento”.
Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
(José Ángel Buesa, Cuba 1910 – Rep. Dominicana 1982)





CARTA A MARÍA TERESA


Para ti debo ser, pequeña hermana.
el hombre malo que hace llorar a mamá.

Yo me interrogo ahora:
¿por qué no he amado sólo
las rosas repentinas,
la mareas de junio,
las lunas sobre el mar?

¿Por qué he debido amar
la rosa y la justicia,
el mar y la justicia,
la justicia y la luz?

Fui un niño como todos.
También mi infancia
la atravesaba un río
y tenía una hora misteriosa
en la cual las palomas
a mi alma obedecían.

Pero me preguntaba:
¿por qué en mi calle
la alegría es un viento
fugaz e inesperado?
¿por qué no siembran trigo
también sobre mi pecho
si aquí en mi corazón,
todas las noches,
se desbordan los ríos?

Por eso fue una noche
el rostro de mi madre,
astro de cera y llanto
en el cielo apagado de mi celda;
por eso me negaron
el Perú en mi desvelo,
y vanamente grito:
devolvedme mi patria,
devolvedme mi escuela de palomas,
mi casa frente al mar,
devolvedme su calle más pequeña,
su lámpara más rota,
su más ciego lugar.

A pesar de todo esto,
para ti debo ser pequeña hermana,
el fantasma que vuelca
la sal sobre la mesa,
el mal hado que rompe
las puntas de los días:
y es que a ti te hace daño
ver llorar a mamá.

Mas una tarde, hermana;
te han de herir en la calle
los juguetes ajenos;
la risa de los pobres
ceñirá tu cintura
y andando de puntillas
llegará tu perdón.

Cuando  esa hora suene
es que amarás las rosas,
las mareas de junio,
el jardín de diciembre
donde los niños van;
es que amarás mis sueños
y mis cosas,
¡sabrás por qué se rompe
fácilmente
por la mitad el pan!

Cuando esa hora suene
y se empadrine en padre mi orfandad,
iremos de la mano
por las calles de Lima,
en trinidad de gozo:
la risa de mamá. 
(Juan Gonzalo Rose, Perú  1928 – 1983)





CRÓNICA



PUERTO PIZARRO
Balance de las arenas


(por Alberto Valcárcel)



I

Entre los siglos X y XIII, Puerto Pizarro, que no se llamaba así entonces, era una caleta importante de los aguerridos tumpis, antiguos señores de la región.

El arte de confeccionar balsas de totora y troncos era bastante común, así como navegar grandes distancias intercambiando productos manufacturados (conchas talladas, chaquiras, figurillas), pieles y alimentos de uso diario.

En tales aventuras, surgió el amor y el nombre de los tumpis se extendió desde la isla de Puná, hasta el actual Panamá y México, cuando la hermosa Talila (hija del curaca) se desposó con el señor de Puná, un jefe casi anciano, famoso por su mal genio. Bueno pues, Talila lo puso a sus pies y empezó a gobernar.

De esta relación nacieron 11 hijas, que cual 11 pétalos fragantes y luminosos, fructificaron los trabajos de entonces y de mañana.

Es de ellas que proviene la dinastía de las capullanas y el mito de las amazonas, que llenaron de oro la imaginación europea y de historias las páginas del tiempo.
El descendiente más famoso de la extraordinaria Talila fue nada menos que el curaca Chilimasa, jefe de los tumpis, cuando en marzo de 1532, irrumpió en los manglares de Francisco Pizarro y los suyos.

En realidad, “los suyos” eran unos pocos españoles y, el resto de la tropa, naturales de Centroamérica y caribes, amén de africanos y perros entrenados para matar.

La resistencia de Chilimasa duró varias semanas.

Aunque Chilimasa nunca fue atrapado, la derrota no se hizo esperar, los chapetones pusieron en práctica la costumbre de “tierra arrasada”, con tan cuidado empeño que, en pocos meses de los tumpis no quedó ni templo, ni huaca, ni plazas, adoratorios, telares, orfebrería, ni mucho menos los talleres, donde una casta escogida modelaba la arcilla, copiando con hálito divino formas que la lluvia aconseja.


II

A las 5 de la tarde, el reposo es ley para los de Puerto Pizarro.

Sus casas de madera se levantan muy cerca al mar, de modo que sobre un mantel de arena, el Sol nos sirve generoso un crepúsculo guarnecido de peces amarillos y cobrizas conchas que destilan jugos robados al invierno.

No hay apuro.

El océano se junta en los manglares como en la boca de una novia, y regala el banquete a sus vecinos.

Nosotros somos los primeros en hundir las manos en el verde, supremos de temblores y besos escapándose… las plantas de los pies humedecidas.
Don tiempo sabe esperar en estas ocasiones.


III

Ha llegado la noche.

El cielo calafatea las rendijas de la soledad antes que los botes mojen sus quillas en el mar.

Juan Taboada y sus hijos, como en un rito sacro, empujan lentamente su embarcación con proa al infinito, seguidos por treinta o cincuenta chalupas.

A la una de la madrugada, redes y anzuelos inician la cosecha, en el punto exacto donde se rompen las olas y el viento salino abriga como nunca.

Siluetas recortadas por débiles faroles dicen más que palabras, cuando a las cinco o seis de la mañana, todos retornan serenados, desde Punta Capones a Caleta La Cruz… ocho o diez langostinos a la olla y una cerveza con mis hermanos al salir el sol.





CUENTO


LA BOLSA DE ORO DE DON TELMO
(por Guillermo Delgado)




Iba un hombre montado en su borrico llevando sobre las ancas del animal a su pequeño hijo:

-       Ya me cansé de andar en borrico, padre; tengo hambre y sueño.

El hombre acicateó al borrico para que apurara la marcha, pues, ya el sol se ponía y faltaba un buen trecho para llegar al pueblo más cercano. Conocía de sobra la impaciencia del muchacho, así que, como hacía siempre, detuvo el animal y se ubicó con el niño bajo un naranjo dispuesto a contarle un cuento. El niño se acomodó en el regazo de su padre y entonces aquél le dijo:

Cierto día, iba un padre con su hijo montados en un borrico, llegados a un recordó del camino, el niño diviso una bolsa a un lado del sendero.

-       Padre, dijo, mira eso parece que alguien perdió la bolsa.

El niño descendió de borrico y se dio con la sorpresa de que en la bolsa había una cantidad de monedas de oro. Alguien debe haberla perdido, dijo el hombre, la llevaremos con nosotros hasta que encontremos a su dueño. Luego de contar las monedas, las cuales eran ochenta, subieron al borrico y prosiguieron su camino. Una hora después llegaron a un pueblo y buscaron albergue en una posada.

-       ¿No sabe si alguien ha perdido algo en estos días?, preguntó el padre al posadero.

El hombre dijo que don Telmo, un viejo prestamista, había perdido una bolsa, dice que estaba llena de monedas de oro, pero yo no le creo nada a ese viejo tacaño.

-       Primero comeremos algo y después devolveremos esa bolsa, dijo el padre.

-       ¿Y por qué no nos lo quedamos? Nosotros lo hemos encontrado, dijo el niño.


El padre contestó que no, que la gente honesta no se quedaba con las pertenencias de otro. El niño quedó refunfuñando.

-       Debe tener hambre, dijo el posadero. Para usted hay chuletas de cerdo y ensalada de pepinos y alcaparras de cilantro; para el niño, ternera con puré de patatas y una buena tarta de nueces.

Comieron opíparamente y, para asentar la comida, tomaron la bolsa y fueron en busca de ese descuidado señor Telmo. Les abrió la puerta un anciano recoquín y bigotudo, con una lustrosa calva en forma de huevo.

-       Ah!, dijo el viejo mezquino después de escuchar al padre, así que sólo hay ochenta monedas, no, pues, sepa usted señor que eran noventa. Veo que usted ya se cobró la recompensa de diez monedas que había ofrecido. Bien enterado debe estar. No pudo esperar, como hubiera hecho cualquier persona decente, a que yo se las diera y se las tomó. ¡Ahora lárguese, sinvergüenza!

El portazo casi deja sin nariz al pobre hombre. El niño miraba a su padre desconcertado. No entendía como un hombre que por su honradez devolvía un dinero a quien lo había perdido era tratado de esa manera. Algunos aldeanos se habían reunido en torno a la casa del prestamista atraídos por esa apetitosa bolsa que muchos de ellos hubieran preferido quedársela. Esto no se queda así, dijo el padre:

-       Honradez y honor son hermanos gemelos, si uno es herido el otro acude en su ayuda; en este caso han sido dañados los dos pero en este pecho hay valor suficiente para socorrer a ambos.

De regreso a la posada, el hombre daba vueltas y vueltas por la habitación; de tanto en tanto profería frases contra el viejo prestamista, su indignación la había tornado eufórico. Vamos, le dijo al niño. Buscaron al posadero.

-       ¿Dónde queda la casa del juez?, preguntó el hombre exaltado.

-       En la otra calle, al final, es una casa verde con tejado marrón, la encontrará fácilmente por el enorme castaño que hay en la entrada… pero a esta hora…

El posadero se quedó con la palabra en la boca. El juez lo recibió en pijamas, el gorro en forma de cucurucho que llevaba en la cabeza hizo sonreír al niño. Llevaba una palmatoria con una vela encendida.

-       ¿A qué se debe esta visita a hora tan inusual mi estimado Señor? Preguntó el juez, intrigado.

El hombre se deshizo en disculpas y, luego de explicar su caso con lujo de detalles, recibió la promesa del magistrado de que al día siguiente, en la corte, recibiría las disculpas del caso. Al otro día, muy temprano, el juez, el prestamista, el hombre y su hijo y un gran número de curiosos, se reunieron en el Salón de Justicia.

-       Escuchemos primero la versión de este hombre que dice haber entregado la bolsa con las monedas de oro tal como las encontró, dijo el juez martillando la mesa con el mazo.

El hombre contó su versión, tal como había sucedido, sin agregar ni quitar nada, el niño asentía con la cabeza a cada momento como avalando lo que padre decía; por el contrario, el prestamista negaba con la cabeza y miraba al público como buscando apoyo. Como todos conocían su fama de tacaño y ambicioso, levantaban los puños o hacían higas con ambas manos en señal de mofa. El juez tuvo que llamarlos al orden amenazando con desalojarlos de la sala. Luego, a una orden del juez, el prestamista dio su declaración, todo un discurso grandilocuente buscando impresionar al juez y a los concurrentes a la sala. Toda una perorata llena de  infundios, mentiras y calumnias. Insisto, Señoría en que fueron noventa monedas de oro las que cayeron de mi carruaje aquel infortunado día, y no ochenta como afirma este sujeto, concluyó con gran ceremonia el viejo Telmo.

La sala permaneció en silencio durante unos minutos que para el niño fueron una eternidad, para el hombre una angustia y para el prestamista una pausa que se tomaba el juez antes de darle la razón.

Después de rascarse la cabeza, el mentón y carraspear reiteradamente, dijo el Juez con solemne voz: Ambos testimonios son veraces, no dudo de lo que estos señores dicen y no encuentro contradicción alguna en sus declaraciones. Todos se miraron intrigados, pues, daban por sentado que había un mentiroso en esa sala y querían que su cabeza rodara a como dé lugar.

-       Mi querido Señor, dijo el Juez al prestamista, tiene usted razón, pero no la tiene. Es cierto que usted perdió una bolsa con monedas, pero también es cierto que el Señor encontró una de ochenta, por lo tanto ésta no es la bolsa que perdió.

El Juez tomó la bolsa y se la entregó al hombre que se la podía quedar; éste se quedó asombrado, el niño feliz y al viejo Telmo parecía que la cabeza de huevo le iba a estallar.

-       Usted no se preocupe, dijo el Juez al prestamista, ya aparecerá su bolsa, tenga fe, hombres honestos como este señor hay muchos por la tierra buscando bolsas para devolver. Señores, caso cerrado.

Cuando el padre terminó de contar la historia, ya el hijo se hallaba más relajado como para continuar en camino. Montados sobre el borrico iban el padre y su hijo, llegados a un recodo del camino, el niño divisó una bolsa a un lado del sendero. El niño bajo del borrico y corrió hacia la bolsa.  Está llena de monedas de oro, las contamos papá. El padre lo miró con una sonrisa de complicidad. No hay necesidad, hijo, apurémonos que nos esperan unas chuletas de cerdo, una ensalada, una ternera,…

-       Y una bolsa con monedas de oro, dijo el niño sonriente.

Wolfsschanze, abril del 2000.





EL MUNDO HOY

ESPAÑA

Un equipo de geólogos cree que la acción humana pudo desencadenar el terremoto de Lorca (en el sur de España), que dejó nueve muertos y decenas de heridos en 2011. Los expertos descubrieron una conexión entre el mortífero temblor y la excesiva extracción de agua subterránea para riesgo en ciertos lugares.


CHINA
En 2012, los turistas chinos gastaron 102.000 millones de dólares viajando por todo el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo de la ONU, esto coloca por primera vez a China a la cabeza de los países que más gastan en turismo internacional, por encima de Alemania y Estados Unidos, cuyos turistas gastaron 84.000 millones y 83.000 millones, respectivamente.


MAURITANIA

Se ha prohibido la importación, producción y utilización de bolsas de plástico en el país a fin de proteger a los animales marinos y terrestres, que pueden morir si se las tragan. El gobierno está promoviendo el uso de bolsas biodegradables.


JAPÓN
La revista británica de medicina BMJ publicó los resultados de un estudio en el que se dio seguimiento a casi 68.000 personas en Japón  durante un promedio de veintitrés años. Los investigadores descubrieron que las mujeres nacidas entre 1920 y 1945 que comenzaron a fumar antes de los 20 años vivieron en promedio diez años menos que las que nunca habían fumado; los hombres vivieron ocho años menos.


ITALIA

En una encuesta en la que se entrevistó a adolescentes de entre 12 y 17 años, el 72% dijo que lo que más los aterrorizaba era el ciberacoso. Muy por debajo les seguían los que dijeron tenerle miedo a las drogas (55%), a que un adulto abusara de ellos (44%) y a contraer una enfermedad de transmisión sexual (24%)


BRASIL
Casi 800.000 personas fueron asesinadas con armas de fuego entre 1980 y 2010. Más de 450.000 tenían edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. Un análisis de los crímenes más recientes demostró que los asesinatos suelen estar relacionados con peleas domésticas, problemas con los vecinos, celos o pleitos entre conductores.


RUSIA

Según la encuesta realizada en 2013 por la Fundación de la Opinión Pública, el 52% de los cristianos ortodoxos rusos nunca ha leído la Biblia, y el 28% ora muy poco.


INTERNACIONAL
Las pérdidas del sector asegurador debidas a desastres climáticos ascienden a unos 50.000 millones de dólares anuales. Tomando en cuenta la inflación, dichas pérdidas han aumentado a más del doble cada década desde los años ochenta.






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