martes, 20 de octubre de 2015

NÚMERO 12


MACONDO

    




  

REVISTA CULTURAL ELABORADA POR GUILLERMO DELGADO Y MILAGROS MORA BRITO.



Lima, abril del 2015                                            Número 12





Alejandro Romualdo Valle, Perú 1926 - 2008.







POESÍA


DE MAR A MAR ENTRE LOS DOS LA GUERRA...

De mar a mar entre los dos la guerra,
más honda que la mar. En mi parterre,
miro a la mar que el horizonte cierra.
Tú, asomada, Guiomar, a un finisterre,

miras hacia otro mar, la mar de España
que Camoens cantara, tenebrosa.
Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
A mí me duele tu recuerdo, diosa.

La guerra dio al amor el tajo fuerte.
Y es la total angustia de la muerte,
Con la sombra infecunda de tu llama

y la soñada miel de amor tardío,
y la flor imposible de la rama
que ha sentido del hacha el corte frío.

(Antonio Machado, España 1875 – Francia 1939)





LOS JUEGOS Y LOS SUEÑOS


Sueño que juego pero estoy jugando
a soñar y a que sueño que jugaba
juego a que sueño pero estoy soñando
jugar y era contigo que soñaba

Y una loca alegría me embriagaba
de vivir y soñarte despertando
y saber que eras tú con quien jugaba
juegos de amor que urdí por ti soñando

Oh realidad que fuiste poesía
oh sueño o juego imagen de la duda
oh poesía realidad de un día

en ti se muestra la verdad desnuda
jugando en la soñada alegoría
y la evidencia de la frase muda.

(Leopoldo Chariarse, Perú 1928)




CANTO CORAL A TÚPAC AMARU


Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán:
¡y no podrán matarlo!
Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!
Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
lo clavarán.
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! sobre la tierra,
ha de volver.
¡y no podrán matarlo!

(Alejandro Romualdo, Perú 1926 - 2008)





CUENTO


FLOR DE PAPA
(por Guillermo Delgado)


¡Dios del sol, que estás por sobre todo, ten compasión de mí!

El Tayta Inti miraba un día sobre la tierra, y se sentía orgulloso de ver cómo los hombres disfrutaban de todo lo que él y la diosa Mama Killa les ofrecían.

- Míralos; Killa, viven en armonía, disfrutando de los frutos que da la tierra, de los peces que les brindan los mares y los ríos, dijo el Tayta.

La luna, desde el otro lado del horizonte, lo escuchaba con devoción, y se regocijaba de lo orgulloso que el Creador se sentía de ver a sus hijos disfrutar de aquella hermosa naturaleza.

- Sí, dijo Killa, son hombres buenos, saben compartir lo que tienen, siembran la tierra con esmero, son solidarios y trabajadores, da gusto darles luz y calor.

Pero un día aparecieron los primeros vestigios de una crisis que se avecinaba; los hombres, antes alegres, trabajadores y amigables, se habían vuelto envidiosos, egoístas, ociosos y malvados. Ya no querían compartir sus cosechas sobrantes, envidiaban los éxitos de los otros, se apoderaban arbitrariamente de los productos de panllevar que otros habían sembrado y cosechado;  se disputaban las que se consideraban tierras más provechosas, los mejores lugares de pesca en los ríos, lagos y lagunas, por los senderos que atravesaban los cerros, por los árboles que les servían para construir sus casas, sus graneros, sus corrales; la armonía había cedido el paso a la discordia que se dispersaba en el ambiente como humo llevado por el viento, como enjambre de moscas.


En el borde del río y del agua
mosca molestosa,
mosca de ojos de oro,
por qué me estás mirando
mosca fastidiosa.
por qué me estás molestando
¿Acaso soy tu querido?
¿Acaso yo soy tu amado?

Vete, mosquita molestosa.
Vete, mosquita fastidiosa.


Pero ni los harawis ni los ayataquis trajeron la armonía perdida. Ya los hombres no se ocuparon de sus ritos que hermanaban, de sus fiestas de algarabía; sólo primaba el enfrentamiento, la venganza, las rencillas por naderías, las peleas cotidianas por un puñado de coca o una mazorca de maíz, la avaricia, la traición, los malos sentimientos.

El Tayta Inti no pudo ocultar su enfado. Debería apagar mis rayos y dejarlos a oscuras para que ni siquiera vean el rostro que daña sus lanzas ni los cráneos que parten sus porras, díjole a la luna. La diosa Mama Killa también se hallaba consternada por el caos reinante. Malos hijos esos,  dijo el sol, los voy a dejar al hambre. Si no han sabido comportarse con sabiduría, pues, que sufran la terrible carestía que se avecina.

Furibundo, molesto, amargado, el Tayta Inti hizo desaparecer el agua de los ríos y los campos con sus sembríos se secaron; en los caminos no era raro encontrarse con una llama o una vicuña agonizantes por la ausencia de lluvias. Valles y prados que antes eran verdes y blondos, se habían transformado en un paisaje fantasmagórico de terror y desolación. ¡Ya no se puede sembrar! dijo un indio a su anciano padre. ¿Por qué el Tayta se había enfurecido para que sus rayos quemen tanto? ¿O es que ya no nos quiere porque somos malos hijos?, preguntó el hombre. El anciano tomó su quena y dejó sentir un silbido triste, tenue, melancólico; el hijo abrió sus brazos al cielo y comenzó a entonar un fúnebre ayataqui.

El dolor está llegando a los pueblos
como tormenta de sangre. Estoy
gritando a los abuelos
para que abandonen su morada
y traigan
la sangre de los antiguos dioses.
¡Ay! Calor que me quemas
como brasa de madero,
que la carne llaga,
que la sangre abrasa.
Duele tanto este dolor,
duele el hambre,
duele la sequía que
empolva los caminos
que seca los sembríos.
¿Por qué no caes lluvia querida?
¿Por qué molesta está la luna?
muere el gorrioncito,
muere la paloma,
muere la hierba
y también la tierra.
¿Por qué no caes lluvia querida?
¿Por qué molesta está la luna?
¡Ay! Padrecito mío,
cuánto dolor, cuanto fuego.

Y el hombre siguió cantando sobre las ruinas y el desastre, nada parecía aplacar la furia del Tayta Inti. El hombre iba a los campos con las pocas semillas que aún le quedaban y la tierra la encontró convertida en un montón de bloques carrasqueños como rocas imposibles de arar y de sembrar. Los frutos que los árboles solían dar, jugosos y refrescantes, no nacieron más; las flores, doblaron sus chollas en señal de duelo. Una noche la luna sintió el gemido y el llanto que acompaña a la muerte; los hombres lloraban y se desesperaban, niños inocentes morían pagando con sus vidas los vicios y las maldades de sus padres. Algo en sus entrañas vibró como el coletazo de un embrión y se transformó en luna llena. ¡Quizá la madrecita Killa escuche nuestros ruegos!, dijeron los pocos hombres buenos que deambulaban con sus hijos a cuestas buscando algún brote con que alimentarse.


Taytita que estás en el cielo
Killita que alumbras las noches,
yo sin nada en la boca
sufriendo estoy el castigo.
qué culpa tiene esta wawa
de sufrir las inclemencias,
wawa, vicuñita buena,
wawa, wawita bueno.

Hasta dónde más, Padre mío,
he de sufrir tu castigo,
allá están los hombres malos,
y aquí quedamos los buenos.


- No es justo que todos tengan que padecer el castigo, Tayta Inti, dijo la luna con severidad. Hay hijos tuyos que han sido buenos y está sufriendo por los malos. ¿Es esa la justicia que quieres enseñarles?

El sol se ocultó durante cuatro días, y al quinto, dijo Mama Killa: tienes razón. Quien respeta la vida en comunidad no debe sucumbir a mi castigo; quien vive en paz vivirá y no pasará hambre. Entonces el Tayta Inti llamó al Dios Pachacámac y le dijo: coge un color del arco iris y colócalo sobre esta planta que te entrego. De ahí nacerá una flor que será la señal para que los hombres justos sepan que bajo esa planta encontrarán alimento para ellos y para sus hijos. Yo les daré una pista y sabrían en que momento deben iniciar su búsqueda. Ninguna otra planta, por más verde que esté, dará fruto alguno. Ahora anda, transfórmate en cóndor para que puedas desparramar el color a toda prisa. El dios de Pachacámac, obediente, inició su tarea. Volvieron las lluvias y los valles y las planicies reverdecieron. Poco duró la alegría de los hombres malos, pues, en vano buscaron frutos que no existían. Mientras los malvados desaparecían de la faz de la tierra, los hombres buenos buscaban la planta bendita que daba flores moradas, el color que el cóndor había escogido. Si pongo el fruto en la superficie los hombres malos lo encontrarían, por eso, Mama Killa, escondido está el alimento debajo de la planta. El hombre debería desenterrarlo con sus manos para que recuerden que con esfuerzo debe ganarse su sustento, dijo el Tayta Inti. Pasado los años, los hombres buenos miraban con veneración a aquella planta bendita que llamaron papa y cuya morada flor les hacía recordar que hubo tiempos malos donde los hombres malos sucumbieron al castigo del Tayta Inti.

Wolfsschanze, abril 2009.





ANÉCDOTAS

2610: El secretario del ayuntamiento de una cabeza de partido por donde cayó, no hace mucho, don Miguel de Unamuno, le decía a este:
Retrato de Miguel de Unamuno, Salamanca

-       Don Miguel, las doce mil almas de esta ciudad…

-       ¿Doce mil almas? – exclamó don Miguel.

-       Sí, señor; doce mil

-       Serán doce mil habitantes.

(Ahora, diario de Madrid, 5 de setiembre de 1933) 




1125: Tenía Voltaire una sobrina carnal, María Luisa Mignot – Denis, por su marido –, que al quedarse viuda pasó a vivir con él. Voltaire creyó descubrir en su sobrina ciertas dotes de actriz, aun cuando ya no era joven, ni bonita, ni en su vida había representado más que ciertos papeles que nada tenían que ver con el arte dramático. Y en una de las fiestas que se organizaban en Ferney para distraer a los huéspedes, interpretó el papel de la protagonista de “Zaira”.

Contestando a los elogios que después de la representación le hacían  los dichos huéspedes, respondió modestamente:
Retrato de Voltaire, 1718

-       ¡Muy amables, muy amables todos! ... Pero este papel requiere una mujer joven y hermosa...

-       ¡Oh, señora! – replicó uno de los que la elogiaban –. Usted acaba de demostrarnos lo contrario.









CITAS CITABLES

El invierno no es una estación; es una ocupación.
Sinclair Lewis, Estados Unidos 1885 - Italia 1951

-       Sinclair Lewis



De todas las embusteras, la más suave y más convincente es la memoria.

-       Banking



La principal importancia que tiene el asistir a la universidad está en que es el único modo de aprender que realmente no tiene importancia.

-       George Edwin Howes



La busca de la verdad te hará libre… aunque nunca des con ella.
Clarence Darrow, abogado estadounidense; 1857 - 1938.

-       Clarence Darrow



Aprende desde el principio a no jugar con la cuchara antes de tomar el remedio. Aplazar una cosa fácil la hace difícil. Y aplazar una cosa difícil la hace imposible.




Después de saber cuándo debemos aprovechar una oportunidad, lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una nueva ventaja.

-       Disraeli




Los que dicen que “duermen como un niño” son por lo general los que no tienen niño.