MACONDO
REVISTA CULTURAL ELABORADA POR GUILLERMO DELGADO Y MILAGROS MORA BRITO.
Lima, abril del 2015 Número 12
POESÍA
DE MAR A MAR ENTRE LOS
DOS LA GUERRA...
De
mar a mar entre los dos la guerra,
más
honda que la mar. En mi parterre,
miro
a la mar que el horizonte cierra.
Tú,
asomada, Guiomar, a un finisterre,
miras
hacia otro mar, la mar de España
que
Camoens cantara, tenebrosa.
Acaso
a ti mi ausencia te acompaña.
A
mí me duele tu recuerdo, diosa.
La
guerra dio al amor el tajo fuerte.
Y
es la total angustia de la muerte,
Con
la sombra infecunda de tu llama
y
la soñada miel de amor tardío,
y
la flor imposible de la rama
que
ha sentido del hacha el corte frío.
(Antonio Machado, España 1875 – Francia 1939)
LOS JUEGOS Y LOS SUEÑOS
Sueño que juego pero
estoy jugando
a soñar y a que sueño
que jugaba
juego a que sueño pero
estoy soñando
jugar y era contigo que
soñaba
Y una loca alegría me
embriagaba
de vivir y soñarte
despertando
y saber que eras tú con
quien jugaba
juegos de amor que urdí
por ti soñando
Oh realidad que fuiste
poesía
oh sueño o juego imagen
de la duda
oh poesía realidad de un
día
en ti se muestra la
verdad desnuda
jugando en la soñada
alegoría
y la evidencia de la
frase muda.
(Leopoldo Chariarse, Perú 1928)
CANTO CORAL A TÚPAC AMARU
Lo
harán volar
con
dinamita. En masa,
lo
cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le
llenarán de pólvora la boca.
Lo
volarán:
¡y no
podrán matarlo!
Lo
pondrán de cabeza. Arrancarán
sus
deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo
patearán a toda furia. Luego
lo
sangrarán:
¡y no
podrán matarlo!
Coronarán
con sangre su cabeza;
sus
pómulos, con golpes. Y con clavos
sus
costillas. Le harán morder el polvo.
Lo
golpearán:
¡y no
podrán matarlo!
Le sacarán
los sueños y los ojos.
Querrán
descuartizarlo grito a grito.
Lo
escupirán. Y a golpe de matanza
lo
clavarán.
¡y no
podrán matarlo!
Lo
pondrán en el centro de la plaza,
boca
arriba, mirando al infinito.
Le
amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no
podrán matarlo!
Querrán
volarlo y no podrán volarlo.
Querrán
romperlo y no podrán romperlo.
Querrán
matarlo y no podrán matarlo.
Querrán
descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo,
pisotearlo, desalmarlo.
Querrán
volarlo y no podrán volarlo
Querrán
romperlo y no podrán romperlo.
Querrán
matarlo y no podrán matarlo.
Al
tercer día de los sufrimientos,
cuando
se crea todo consumado,
gritando
¡libertad! sobre la tierra,
ha de
volver.
¡y no
podrán matarlo!
(Alejandro Romualdo, Perú 1926 - 2008)
CUENTO
FLOR DE PAPA
(por Guillermo Delgado)
¡Dios
del sol, que estás por sobre todo, ten compasión de mí!
El
Tayta Inti miraba un día sobre la tierra, y se sentía orgulloso de ver cómo los
hombres disfrutaban de todo lo que él y la diosa Mama Killa les ofrecían.
- Míralos; Killa, viven en armonía,
disfrutando de los frutos que da la tierra, de los peces que les brindan los
mares y los ríos, dijo el
Tayta.
La
luna, desde el otro lado del horizonte, lo escuchaba con devoción, y se
regocijaba de lo orgulloso que el Creador se sentía de ver a sus hijos
disfrutar de aquella hermosa naturaleza.
- Sí, dijo Killa, son hombres buenos, saben
compartir lo que tienen, siembran la tierra con esmero, son solidarios y
trabajadores, da gusto darles luz y calor.
Pero
un día aparecieron los primeros vestigios de una crisis que se avecinaba; los
hombres, antes alegres, trabajadores y amigables, se habían vuelto envidiosos,
egoístas, ociosos y malvados. Ya no querían compartir sus cosechas sobrantes,
envidiaban los éxitos de los otros, se apoderaban arbitrariamente de los
productos de panllevar que otros habían sembrado y cosechado; se disputaban las que se consideraban
tierras más provechosas, los mejores lugares de pesca en los ríos, lagos y
lagunas, por los senderos que atravesaban los cerros, por los árboles que les
servían para construir sus casas, sus graneros, sus corrales; la armonía había
cedido el paso a la discordia que se dispersaba en el ambiente como humo
llevado por el viento, como enjambre de moscas.
En el borde del río y del agua
mosca molestosa,
mosca de ojos de oro,
por qué me estás mirando
mosca fastidiosa.
por qué me estás molestando
¿Acaso soy tu querido?
¿Acaso yo soy tu amado?
Vete, mosquita molestosa.
Vete, mosquita fastidiosa.
Pero
ni los harawis ni los ayataquis trajeron la armonía perdida. Ya los hombres no
se ocuparon de sus ritos que hermanaban, de sus fiestas de algarabía; sólo
primaba el enfrentamiento, la venganza, las rencillas por naderías, las peleas
cotidianas por un puñado de coca o una mazorca de maíz, la avaricia, la
traición, los malos sentimientos.
El
Tayta Inti no pudo ocultar su enfado. Debería
apagar mis rayos y dejarlos a oscuras para que ni siquiera vean el rostro que
daña sus lanzas ni los cráneos que parten sus porras, díjole a la luna. La diosa Mama Killa
también se hallaba consternada por el caos reinante. Malos hijos esos, dijo el sol, los voy a dejar al hambre. Si no
han sabido comportarse con sabiduría, pues, que sufran la terrible carestía que
se avecina.
Furibundo,
molesto, amargado, el Tayta Inti hizo desaparecer el agua de los ríos y los
campos con sus sembríos se secaron; en los caminos no era raro encontrarse con
una llama o una vicuña agonizantes por la ausencia de lluvias. Valles y prados
que antes eran verdes y blondos, se habían transformado en un paisaje
fantasmagórico de terror y desolación. ¡Ya
no se puede sembrar! dijo un
indio a su anciano padre. ¿Por
qué el Tayta se había enfurecido para que sus rayos quemen tanto? ¿O es que ya
no nos quiere porque somos malos hijos?, preguntó
el hombre. El anciano tomó su quena y dejó sentir un silbido triste, tenue,
melancólico; el hijo abrió sus brazos al cielo y comenzó a entonar un fúnebre
ayataqui.
El dolor está llegando a los pueblos
como tormenta de sangre. Estoy
gritando a los abuelos
para que abandonen su morada
y traigan
la sangre de los antiguos dioses.
¡Ay! Calor que me quemas
como brasa de madero,
que la carne llaga,
que la sangre abrasa.
Duele tanto este dolor,
duele el hambre,
duele la sequía que
empolva los caminos
que seca los sembríos.
¿Por qué no caes lluvia querida?
¿Por qué molesta está la luna?
muere el gorrioncito,
muere la paloma,
muere la hierba
y también la tierra.
¿Por qué no caes lluvia querida?
¿Por qué molesta está la luna?
¡Ay! Padrecito mío,
cuánto dolor, cuanto fuego.
Y el
hombre siguió cantando sobre las ruinas y el desastre, nada parecía aplacar la
furia del Tayta Inti. El hombre iba a los campos con las pocas semillas que aún
le quedaban y la tierra la encontró convertida en un montón de bloques
carrasqueños como rocas imposibles de arar y de sembrar. Los frutos que los
árboles solían dar, jugosos y refrescantes, no nacieron más; las flores,
doblaron sus chollas en señal de duelo. Una noche la luna sintió el gemido y el
llanto que acompaña a la muerte; los hombres lloraban y se desesperaban, niños
inocentes morían pagando con sus vidas los vicios y las maldades de sus padres.
Algo en sus entrañas vibró como el coletazo de un embrión y se transformó en
luna llena. ¡Quizá la madrecita
Killa escuche nuestros ruegos!, dijeron
los pocos hombres buenos que deambulaban con sus hijos a cuestas buscando algún
brote con que alimentarse.
Taytita que estás en el cielo
Killita que alumbras las noches,
yo sin nada en la boca
sufriendo estoy el castigo.
qué culpa tiene esta wawa
de sufrir las inclemencias,
wawa, vicuñita buena,
wawa, wawita bueno.
Hasta dónde más, Padre mío,
he de sufrir tu castigo,
allá están los hombres malos,
y aquí quedamos los buenos.
- No es justo que todos tengan que padecer el castigo,
Tayta Inti, dijo
la luna con severidad. Hay
hijos tuyos que han sido buenos y está sufriendo por los malos. ¿Es esa la justicia
que quieres enseñarles?
El sol
se ocultó durante cuatro días, y al quinto, dijo Mama Killa: tienes razón. Quien respeta
la vida en comunidad no debe sucumbir a mi castigo; quien vive en paz vivirá y
no pasará hambre. Entonces el
Tayta Inti llamó al Dios Pachacámac y le dijo: coge un color del arco iris
y colócalo sobre esta planta que te entrego. De ahí nacerá una flor que será la
señal para que los hombres justos sepan que bajo esa planta encontrarán
alimento para ellos y para sus hijos. Yo les daré una pista y sabrían en que
momento deben iniciar su búsqueda. Ninguna otra planta, por más verde que esté,
dará fruto alguno. Ahora anda, transfórmate en cóndor para que puedas
desparramar el color a toda prisa. El
dios de Pachacámac, obediente, inició su tarea. Volvieron las lluvias y los
valles y las planicies reverdecieron. Poco duró la alegría de los hombres malos,
pues, en vano buscaron frutos que no existían. Mientras los malvados
desaparecían de la faz de la tierra, los hombres buenos buscaban la planta
bendita que daba flores moradas, el color que el cóndor había escogido. Si pongo el fruto en la
superficie los hombres malos lo encontrarían, por eso, Mama Killa, escondido
está el alimento debajo de la planta. El hombre debería desenterrarlo con sus
manos para que recuerden que con esfuerzo debe ganarse su sustento, dijo el Tayta Inti. Pasado los años,
los hombres buenos miraban con veneración a aquella planta bendita que llamaron
papa y cuya morada flor les hacía recordar que hubo tiempos malos donde los
hombres malos sucumbieron al castigo del Tayta Inti.
Wolfsschanze, abril 2009.
ANÉCDOTAS
2610: El secretario del ayuntamiento de una cabeza de
partido por donde cayó, no hace mucho, don Miguel de Unamuno, le decía a este:
- Don
Miguel, las doce mil almas de esta ciudad…
- ¿Doce
mil almas? – exclamó don Miguel.
- Sí,
señor; doce mil
- Serán
doce mil habitantes.
(Ahora,
diario de Madrid, 5 de setiembre de 1933)
1125: Tenía Voltaire una sobrina carnal, María Luisa
Mignot – Denis, por su marido –, que al quedarse viuda pasó a vivir con él.
Voltaire creyó descubrir en su sobrina ciertas dotes de actriz, aun cuando ya
no era joven, ni bonita, ni en su vida había representado más que ciertos
papeles que nada tenían que ver con el arte dramático. Y en una de las fiestas
que se organizaban en Ferney para distraer a los huéspedes, interpretó el papel
de la protagonista de “Zaira”.
Contestando a los elogios que después de la
representación le hacían los dichos
huéspedes, respondió modestamente:
- ¡Muy
amables, muy amables todos! ... Pero este papel requiere una mujer joven y
hermosa...
- ¡Oh,
señora! – replicó uno de los que la elogiaban –. Usted acaba de demostrarnos lo
contrario.
CITAS CITABLES
El invierno no es una estación; es una ocupación.
- Sinclair
Lewis
De todas las embusteras, la más suave y más
convincente es la memoria.
- Banking
La principal importancia que tiene el asistir a la
universidad está en que es el único modo de aprender que realmente no tiene
importancia.
- George
Edwin Howes
La busca de la verdad te hará libre… aunque nunca
des con ella.
- Clarence
Darrow
Aprende desde el principio a no jugar con la
cuchara antes de tomar el remedio. Aplazar una cosa fácil la hace difícil. Y
aplazar una cosa difícil la hace imposible.
Después de saber cuándo debemos aprovechar una
oportunidad, lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una nueva
ventaja.
- Disraeli
Los que dicen que “duermen como un niño” son por lo general los que no tienen niño.








